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Imagolítica 1.2 | Karla Cruz



Por Karla Cruz


Seguramente también has escuchado la frase “una imagen dice más que mil palabras”, en el plano de la imagen pública este principio es cierto, debido a que gran parte de los estímulos que proyectamos como personas, empresas, partidos políticos u organizaciones, lo hacemos de manera visual.


El psicólogo Albert Mehrabian afirma que un 55% de lo que comunicamos lo hacemos principalmente a través de nuestro lenguaje corporal; en tanto un 38 % a través del lenguaje paraverbal, es decir, todo lo que construimos con la voz; y sostiene que sólo el 7 % es el contenido discursivo, es decir,vemos más de lo que escuchamos y con eso nos quedamos.


Pasa que contrario a esto y no sólo en política, sino en cualquier ámbito, le damos mayor importancia a lo que decimos, al contenido de nuestros mensajes,  cuando el mayor impacto de nuestra comunicación se encuentra en el “cómo lo decimos”, de ahí la importancia de conocer y trabajar en nuestro lenguaje corporal y en entrenar nuestra voz, con el objetivo de generar estímulos físicos, verbales y no verbales que sean adecuados y contribuyan a forjar la imagen que queremos proyectar.


Ahora, como seres individuales poseemos una “esencia” la cual junto a otras características de la personalidad, detonan en la imagen que los demás tienen de nosotros, y si bien esa representación es inherente a cada sujeto, ésta puede moldearse, para crear o mejorar la imagen integral de la persona, con la finalidad de ser mejor percibidos por la colectividad, pero sobre todo con el propósito de ponernos en ruta con nuestros objetivos personales y profesionales.


Y algo que es necesario comentar, es que a la mayoría nos afecta, más de lo que queremos admitir, lo que los demás piensan de nosotros, y no solo en un sentido estrictamente emocional, nos afecta en nuestro crecimiento profesional, nos afecta al momento de relacionarnos con los demás, ya que como entes sociales siempre buscamos encajar en ciertos grupos, por su parte los partidos políticos buscan mantenerse afines a sus simpatizantes y las empresas desean permanecer en la mente de sus clientes con una imagen positiva que lespermita generar ventas. En el fondo si nos ponemos a pensar, todos somos como un producto, día con día nos vendemos a nosotros mismos. Así sea vender el que seamos los mejores en física cuántica, o vender que somos los más honestos y capaces para gobernar una ciudad, nos vendemos como la mejor mamá ante los profesores, la que siempre está al pendiente de sus hijos, sus tareas y su desarrollo, nos vendemos con nuestros jefes o con nuestros empleados, con nuestras familias, nos vendemos mostrando la mejor versión que tenemos. Pero por otro lado también nos vendemos a través de nuestros aspectos más negativos. Nos vendemos como personas impuntuales, como personas irresponsables, inseguras, deshonestas, poco confiables por poner algunos ejemplos.


Vale la pena mirarnos en el espejo y preguntar ¿Qué es lo que proyecta nuestra imagen?, ¿cómo nos vendemos?, ¿qué pueden ver en nosotros?, de acuerdo a mis ambiciones personales y profesionales, ¿estoy siendo asertivo en mi manera de vestir?, ¿en mi manera de hablar?, ¿me aseguro de venderme a través de mis atributos más positivos, o ni siquiera soy consciente de ello y lo hago a través de los más negativos? y si es así, ¿me están comprando?


En un mundo tan competitivo como el de hoy en día, conocer y saber utilizar los elementos que conforman una imagen asertiva, podría derivar en un beneficio propio a favor de nuestros objetivos personales y profesionales en el corto plazo. Para ello será fundamental saber reconocer a nuestra audiencia y escucharla, saber qué quieren ver, oír y poner manos a la obra en la construcción de una imagen acorde a ello, en sintonía con nuestra esencia y sin poner en duda nuestra personalidad, pero asertiva y coherente con nuestras metas. Porque lo que sí es una realidad, es que así como podemos resultar beneficiados a través de lo quecomunicamos, también podemos resultar perjudicados. La cuestión es explotar de forma adecuada esos atributos y características positivas y trabajar en las negativas, para así proyectar solo lo mejor de uno mismo.


En el ámbito político, la construcción de una imagen asertiva, obedecerá en esencia a lo que el publico espera ver y escuchar, y para ello resulta fundamental echar mano de estudios cualitativos, que nos permitan ser atinados en las lecturas del ánimo ciudadano en un espacio territorial especifico, durante un espacio de tiempo determinado. Esto para leer a nuestro mercado de manera certera y solo así, ser capaces de crear estímulos físicos, verbales y no verbales, con el objetivo de ir más allá de la percepción, lograr una sincera empatía y mantenernos cercanos con el público objetivo sobre una ruta de trabajo sostenible, que traerá como resultados, mantener en el tiempo una identidad positiva que derive en una buena reputación.


En resumen, la imagen personal la conforman muchos elementos: actitud, comportamiento, estilo, educación, vestuario, y un largo etcétera, y aunque pueda parecer superficial, para nada lo es. La realidad es que los demás perciben nuestra imagen exterior como un reflejo de lo que somos en nuestro interior, nos guste o no nos guste, lo consideremos justo o injusto, una buena imagen personal y profesional es un visado más en nuestro pasaporte hacia el éxito, y si son elementos que están al alcance de todos, ¿porque no utilizarlos a nuestro favor?


Nos leemos en 8 días.

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